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Explora las facciones del Mojave


República de nueva california -rnc

La República de Nueva California, conocida como RNC, es una nación surgida de las cenizas de la antigua civilización americana. Fundada sobre los ideales de democracia, ley y progreso, la República se esfuerza por restaurar el orden y la prosperidad en un mundo devastado por la guerra nuclear.

Desde su capital en Shady Sands, la RNC ha extendido su influencia por todo el oeste, reclamando territorios, reconstruyendo infraestructuras y ofreciendo protección a las comunidades bajo su bandera. Su símbolo, el oso bicéfalo de California, representa tanto la fuerza como la determinación de su pueblo ante el caos del Yermo.

Sin embargo, no todos comparten su visión. A medida que la República se expande hacia el Mojave, enfrenta tensiones políticas, conflictos con otras facciones y el desafío constante de mantener sus ideales frente a la corrupción y la ambición.

¿Es la RNC el faro de esperanza que el Yermo necesita, o simplemente otro poder en busca de controlar lo que queda del mundo?

 

lA LEGIÓN DEL CÉSAR

Forjada en sangre, fuego y disciplina absoluta, la Legión del César es un imperio brutal que se erige sobre las ruinas del viejo mundo. Fundada por Edward Sallow, un hombre que se rebautizó como César, esta facción surgió del caos del Yermo y lo transformó en orden… a un precio terrible.

Inspirada en la antigua Roma, la Legión se rige por la ley del más fuerte, el deber y la obediencia ciega. Cada soldado es adiestrado desde joven para luchar, matar y morir por César. La compasión es considerada debilidad; el dolor, una prueba; y la desobediencia, una traición imperdonable.

La Legión desprecia la tecnología avanzada y el igualitarismo del viejo mundo. Su propósito no es reconstruir el pasado, sino someterlo. Allí donde marchan, las ciudades son arrasadas, las poblaciones esclavizadas, y los enemigos crucificados como advertencia. Sin embargo, su dominio trae consigo una forma retorcida de estabilidad: en los territorios bajo el estandarte del toro, no hay crimen, ni caos, ni anarquía… solo el orden implacable del César.

Su ejército está dividido en rangos rígidos: reclutas, legionarios, centuriones y legados, todos subordinados a un único líder, venerado casi como un dios. Detrás de cada lanza y cada látigo se oculta una ideología: que el mundo solo puede renacer purificado por la guerra.

 

lOS REYES

En el corazón en ruinas de Freeside, entre el polvo, el humo y los neones moribundos, resuena un antiguo ritmo: el del rock’n’roll. Allí reinan Los Reyes, una banda, una familia y una ideología, todos unidos bajo la imagen del Rey original: Elvis Presley.

Nacidos de la admiración por un tiempo perdido, los Reyes se consideran los herederos del espíritu del Viejo Mundo —un mundo donde la fama, el estilo y la actitud lo eran todo. Su líder, conocido simplemente como El Rey, protege a los habitantes de Freeside con un singular sentido del honor callejero. Para él, la dignidad y la libertad valen más que las reglas o las armas de cualquier ejército.

Los Reyes son más que una pandilla. Son una comunidad que acoge a los desamparados, enseña respeto y defiende su territorio de los matones del Strip y los soldados de la RNC por igual. Sin embargo, su independencia tiene un precio: viven entre la pobreza y la violencia, sobreviviendo con carisma, ingenio y puños cerrados.

Vestidos con chamarras de cuero, peinados audaces y pasos de baile herencia de una leyenda, los Reyes representan una paradoja: son delincuentes con principios y rebeldes con causa, soñando con un futuro en el que cada hombre pueda ser libre, sin cadenas… ni coronas. 


Porque, para los Reyes, todo hombre lleva dentro un poco de Rey

 

yERMENSES

Ni soldados, ni esclavos, ni señores del poder. 

 
Los Yermenses son el alma olvidada del Mojave: los verdaderos sobrevivientes. 

 
Nacidos entre el polvo, la ruina y las sombras del Viejo Mundo, no se rigen por estandartes. Viven día a día, intercambiando chapas, comida o favores por una oportunidad más de ver salir el sol. Son granjeros, mercaderes, chatarreros, cazadores y buscavidas. Algunos aún nutren la esperanza; otros, solo esperan la próxima bala. 

 
Entre ellos no hay leyes escritas, solo acuerdos y miradas que valen más que cualquier contrato de la RNC o las promesas del César. Cada asentamiento tiene su propia forma de sobrevivir: algunos cooperan con los comerciantes del Strip, otros negocian con caravanas o bandoleros, y muchos luchan por no perder la escasa humanidad que les queda. 

 
Desconfiados de los poderosos y endurecidos por el hambre y la guerra, los yermenses no sueñan con imperios, sino con agua limpia, un techo y un día sin disparos. 


Y aunque parezcan débiles ante los ejércitos que marchan por el desierto, son ellos quienes realmente sostienen al Mojave: porque mientras haya un solo yermense de pie, el Yermo seguirá vivo.